Desde que el pico más alto de La Palma es accesible por carretera, cada vez más apasionados por la naturaleza están llamados a ascender al Roque de Los Muchachos para contemplar la isla desde casi 2.500 metros de altitud. Espectaculares caminos antiguos recorren estas cumbres que antiguamente cruzaron sus gentes arrastrando mercancías de un lado al otro de la isla.
Nuestra ruta se inicia a los pies del Pico de La Cruz (2.351 metros) y discurre por las cumbres hasta el Roque de Los Muchachos. Enseguida descubrimos los precipicios imponentes que desembocan en La Caldera de Taburiente: acantilados de hasta 1.000 metros de caída que van conformando un semicírculo de 27 km de perímetro. Las vistas son espectaculares y nos descubren cada pequeño rincón de la isla. Nuestro camino serpentea suavemente por la hilera de las cumbres entre pequeños ascensos y descensos.
Al llegar al Mirador de Los Andenes la vista se nos dirige hacia el norte. De este a oeste se divisan todos los pueblecitos asomados a sus costas acantiladas. Todo el norte de La Palma está recubierto por un manto de verde vegetación.
Un poco más allá el camino atraviesa una pared de piedra basáltica que parece talmente construida por la mano del hombre. La Pared de Roberto, origen de innumerables leyendas, se originó como consecuencia del enfriamiento de una masa magmática que ascendió por una grieta de la montaña. La erosión y el paso del tiempo han dejado al descubierto este dique basáltico.
El Observatorio Astrofísico del Roque de Los Muchachos está situado muy cerca del pico más alto: El Roque de Los Muchachos. Distintas cúpulas de metal albergan los instrumentos de observación cósmica pertenecientes a distintos países europeos.
El último tramo de nuestro camino nos conduce hasta el pico más alto de la isla: El Roque de Los Muchachos. Ahora estamos a 2.426 metros sobre el nivel del mar, y dominamos toda la isla a vista de pájaro.