El norte, sin duda la zona con más encanto de La Palma, es el escenario de esta impresionante ruta a pie que nos lleva hasta El Tablado, un pintoresco pueblo colgado entre dos profundos barrancos.
Desde La Zarza, desciende nuestro camino hacia Don Pedro por entre las fayas y los brezos, cruzando terrazas de cultivo y con la constante perspectiva de las cumbres imponentes del Roque de Los Muchachos.
A lo lejos ya se divisan las primeras casas salpicadas en las verdes laderas del norte. Entre éstas se perciben profundos barrancos que separan inevitablemente a los caseríos. Al fondo, un mar embravecido golpea las costas limando sus acantilados. Los ladridos de los perros nos indican una casa habitada, la última casa que encontramos antes de acometer la travesía del Barranco de Fagundo, sin duda, el barranco más espectacular de la isla.
a+b: Al otro lado, El Tablado se asoma perezoso como si estuviera inmerso en el sopor de su siesta diaria.
El camino zigzaguea hacia abajo entre las capas descubiertas por la erosión. Un autentico jardín natural se extiende a nuestros pies: tajinastes azules, rosados y blancos entre cardonales y tabaibales, bejeques de flor amarilla, vinagreras de color rojizo...
Tras un ascenso de 45 minutos alcanzamos las primeras casas. El Tablado es un remanso de paz. Sus gentes nos observan sorprendidas y sonrientes. Verdes terrazas salpican el paisaje mostrando sus cosechas: papas, maíz, cebada... su única calle nos conduce hasta el bar de Eliseo, situado en el borde del Barranco de Los Hombres.
Desde una improvisada terraza invadida por el olor de los establos vecinos, nos solapamos con una grandiosa vista a la costa del norte de La Palma. Nuestra caminata ha terminado.